sábado, 14 de marzo de 2015

Cap. 2: Lifestyle too.

Una tecla de piano, una paja de escoba, un grano de arena, todo es parte de algo. Pero George, ¿de qué era parte George? De la música, tal vez. De Liverpool. Del mundo en general. Del… amor. Ah, el amor. Eso de lo que muchos hablan como si fuera algo cotidiano. El amor de una madre, ése es el primer amor. El amor a los seres queridos, el amor a un objeto importante. El amor hacia otra persona, ajena a ti. Siempre llega, hay que saber encontrarlo.
George Harrison se encontraba en frente de un piano, sí, de ahí había llegado su reflexión. Tenía el dedo índice sobre una de las teclas, y lo apretaba una y otra vez, sin cansarse de escuchar el mismo monótono sonido. La mirada, puesta en su dedo, los ojos, sin parpadear. Cualquiera diría que ese chico estaba más que drogado.
Alguien entró a la sala y prendió la TV.
-Oye, Harris, mira esto.
Harrison seguía en un trance dormido del que todavía no había salido. John Lennon no obtuvo respuesta.
-¡Harrison! ¡Oh por favor por favor mira! ¡Murió Bridgitte!
Automáticamente la cabeza de aquel melenudo giró, en un movimiento parecido al de una exorcista.
-¿QUÉ? -moduló, corriendo a sentarse en el sofá.
-Nah, ¿te crees que si hubiera muerto Bridgitte estaría así de calmado? Por favor Georgie, parece que no me conocieras.
Harrison cambió su expresión de sorpresa, pánico y terror por una de odio, ganas de asesinar, y rencor.
-Bueno, relájate -dijo Lennon-. Pero no sabía si estabas poseído o qué, porque llevas en esa posición como 15 minutos, todos te vimos.
-Si pusieran la comida a tiempo, les juro que estaría sentado en la mesa moviendo mis manos. Pero no. Nadie se molesta en cocinar. ¿Sabes? Cuando me invitaste a cenar, pensé que cenaríamos.
-Ay querido mío, sabes que sin Cynthia no soy nada.
-Y claro que lo sé.
-Pero no te hagas, que cuando Pattie no te cocina te terminas comiendo las galletas mullidas y sucias de abajo del sofá -George lo miró entrecerrando los ojos con una expresión de ‘’¿estás demente?’’ aunque lo que decía John no era del todo falso-. Lo sé Harrison, lo sé. Lennon todo lo ve, Lennon todo lo sabe.
-¿Al menos podrías pedir pizza? -preguntó, y John negó divertido-. No das más de rata. Yo mismo llamaré.
-El hambre hace al hombre.
George no escuchó ese comentario y se dirigió al teléfono de su amigo, porque entre Beatles, ‘’lo tuyo es mío y lo mío es mío’’ es ley.
John volvió a la sala a encontrarse con Paul y Ringo, que enrollaban porros en la mesa, una mala costumbre que habían adquirido por medio del grandioso Bob Dylan.
-¿Pensaban hacerlo sin mí? -preguntó sentándose en la mesa.
-Después de que nos estás matando de hambre, pues es razonable -dijo Paul levantando la vista.
-Tranquis, su amiguito Harrison ya los está liberando del hambre.
-Era de esperar -murmuró Ringo-. Bueno, ¿quieres?
-¿Qué clase de pregunta es esa?
Ringo reviró los ojos y le pasó un faso.
Del otro lado de la casa, George sintió ese olor tan peculiar. Como por arte de magia toda el hambre que tenía desapareció de repente, y su instinto lo arrastró hasta el lugar de donde provenía el aroma. La televisión era la música de fondo.
-Oigan, ¿qué hacen? -preguntó estúpidamente, esperando alguna respuesta llena de ironía, que obtuvo sin problema.
-Yo creo… Que estamos rascándonos las bolas, ¿no chicos? -John lo miró con esa expresión relajada, que siempre solía tener a la hora de ‘’sarcasmear’’ a alguien.
-Oh, dear, what can I do? -Paul se sumó al juego y empezó a cantar-. Baby’s in black, and I’m feeling blue. Tell me how, what can I do? She… thinks of-
-Cállate.
Ringo soltó una carcajada, al igual que John, siempre se lo pasaban bomba con ese tipo de situaciones. Así era la vida de The Beatles. Paul entrecerró los ojos y le revoleó uno de los porros, si Harrison no lo hubiese tomado, vaya Dios a saber qué le hubiese pasado. Estas cosas solían ocurrir cuando alguno ya empezaba a sentir el pequeño efecto de la marihuana.
-Eh, cuidadito -dijo George, y acto seguido se lo llevó a la boca-. Me voy ahora.
Todos lo miraron atónitos.
-Hmmm, te pierdes la pizza -lo picó Lennon.
-Y tal vez pases la noche en la cárcel -continuó Ringo.
-Pero hazlo, así nos libramos un poco de ti -concluyó McCartney.
-Yo también los quiero, amores míos.
John parpadeó y cuando volvió a abrir los ojos, Harrison ya había abandonado la estancia. Cielos, ese chico era tan misterioso.
-Debe estar en alguna mafia -soltó Richard, con la mano derecha acariciando su barbilla, en posición de pensador.
-Cómo crecen los chicos de hoy en día.
McCartney miró a sus dos amigos, y se sintió completamente normal. Esos dos sí que estaban descerebrados.
La televisión, que estaba prendida desde hacía rato, comenzó a anunciar:
-Lo que muchos de ustedes estaban esperando, ¡ha llegado! Bianca Rizzi y su compañera Dianne Valenti están rodando un nuevo film, se espera el lanzamiento para el 23 de diciembre de este año, exactamente, víspera navideña. La premier se realizaría en el país de Reino Unido, el día anterior. Nadie del elenco ha dicho nada sobre la película, por lo tanto será sorpresa para todos.
Dijo algunas cosas más y terminó con un ‘’y nos despedimos por hoy, que tengan muy buenas noches’’.
Los tres estaban boquiabiertos.
-Mis noches no serán buenas hoy -sonrió Lennon. No obtuvo respuesta pues sus dos amigos, pues entre lo fumados que estaban, y lo que acababan de escuchar, parecía habérseles olvidado como modular palabras.
-Es… groovy -articuló Ringo.
-Yeeeaaaaah -murmuró Paul.
En ese momento la puerta se abrió, al parecer nunca estuvo cerrada. [Harrison imbécil, se me van a meter las fans en casa] pensó Lennon. Realmente creyó que se trataba de una fan. Pero se sorprendió al ver a su amigo flequilludo pasar por debajo del marco de la puerta.
-Cai me atrapp llla pooli, éjenme star acá un ggato y vuelvo a saaaáalir’’ -balbuceó George. La narradora creyó que había dicho: ‘’casi me atrapa la poli, déjenme estar acá un rato y vuelvo a salir’’, aunque nunca se sabe.
Correr bajo el efecto de la marihuana sin duda no era un buen plan.
-Ok, sí, lo que digas. Siéntate ahí y cálmate un poco -Lennon le señaló una de las sillas, puntualmente en la que había estado sentado Harrison hacía diez minutos. No quería hablarle más para no desviarlo de su ‘’relajación’’, pero no pudo contenerse y soltó-: Oye…
-¿Sabías que Dianne y Bianca van a dar la premier de su nueva película acá en UK? -Paul imitó su voz y puso la cara que él habría puesto. Exactamente la cara que él habría puesto.
John puso los ojos en blanco, y fumó de su porro, aun así esperaba una respuesta del flaco.
-¿Quieeenes son ésas? -preguntó, con mucha dificultad, Harrison. La exaltación que sentía por haber corrido no sé cuántas cuadras fumado, y seguramente chocándose con todas las farolas y postes, no lo traía bien.
En las tres bocas de The Beatles se formó una ‘’O’’ más grande que el triángulo de las bermudas. Claro, si es que existía.
Ringo tosió un poco, bajo el efecto del cannabis, y exclamó, entre tos y tos: -¿No las conojes? ¿Oh, please, what can I do? George is in black, and I’m feeling…
-Narigón. You are feeling na-ri-gón. Ahora me dicen, ¿quiénes son?
-Oh, me estás hiriendo -dijo Ringo riendo como si aquello fuera lo más gracioso del mundo, antes de levantarse de la mesa, al parecer dirigiéndose a la cocina.
-Esperemos que no se suicide con un cuchillo -bromeó Lennon sacando la vista de la entrada a la cocina y posándola en George. Claro, no sin antes reír-. Son unas actrices. Italianas. Famosas. No tanto como nosotros. Pero son famosas. Y son actrices. E italianas. Y…
-¡Que jí, que jí, que ya lo entendió! -exclamó Paul rayado, levantando el tono de voz. No era extraño en él, y menos si estaba así de fumado.
George se levantó de su silla, y casi pierde el equilibrio, por lo cual se apoyó en la pata. -No me intereeesa, no hay otra como Bridgittttttte.
-Como soy el único responssaable -empezó a decir Paul, e hizo una pausa de varios segundos, pensando en qué cosa inteligente iba a decir-, será mehor que te quedes acá en lo dde John.
Vaya, qué inteligente.
-Nnnnno -respondió el aludido George moviendo su dedo índice a un lado, al otro, a un lado, al otro.
-Ssssssí.
-Nnnnnno.
-Sssssssi.
El sofá donde durmió Harrison fue muy cómodo.

* * *

¡My pretty readersss! Capítulo corto pero ya les dije, estos dos primeros iban así. Por si no se acuerdan, les repito que los publicaré de a dos. Hoy es sábado, y este es mi primer fin de semana oficial en el año. Sí chicas, volví a la escuela. La ☺ vida ☺ es ☺ bella ☺. Me hice un hueco para escribir esto encendiendo un sahumerio de vainilla jajajajaja. La inspiración viene de los objetos menos esperados.
Quería hacerles una recomendación de un blog. No es un fic ni nada, pero les garantizo que lo amarán: http://anecdotariodelrock.blogspot.com.es. Es tan pero taaaan bueno. Es lo único que les digo. Pasen y vean.
Gracias por leer, ¿les dije que las estimo en todos los sentidos? Jajajaja, hasta luego beauties. :*

miércoles, 4 de marzo de 2015

La All-Star Band y yo♥

¡Alóóóóóóóó! Acá vengo yo con mi súper experiencia en el recital del fabuloso Ringo Starr y su All-Star Band. ¿Qué decirles? Fue lo má-xi-mo. Grité como si me esuvieran acuchillando los pies, digamos, como una gata pariendo. De acá a una semana voy a tener voz de camionero.

So... ¿Cómo empezó la cosa?

Ustedes saben, yo soy algo yeta, por lo cual, cuando me levanté a las 11:14 de la mañana, empezó a llover. Me preparé, me vestí, me puse linda (?), comimos rápido y salimos para encontrarnos con unos amigos. Buenos Aires estaba tomada, había micros taponando la Nueve de Julio (que es la autopista más ancha del mundo e.e, sí lo es), básicamente porque todos los primeros de marzo se hacen marchas para el Gobierno, o eso tengo entendido. La cuestión es que tardamos mucho en llegar, por los atascos y todas las cuestiones, y ahí estaba una mujer que nos acompañó y que llevaba haciendo la cola desde las 10 de la mañana -eran las 14:30 de la tarde-, y aún así tenía muchas personas adelante.


Cuando enté al recinto, salí disparada al primer escenario para agarrar un buen lugar (era un escenario grande y uno chico), y la verdad es que ya había bastante gente, por lo cual no me sentí muy satisfecha con mi sitio. Cabe destacar que llovía flojo, y yo tenía puesto un piloto de chubasquero. Dejé a mi papá que le revisen la mochila y al final le sacaron la botella de agua que habíamos llevado porque ''no estaba permitido''.

En el primer escenario tocó una banda llamada ''Ella es tan Cargosa'' que los vi buenos, dentro de todo, y luego en el escenario pequeño tocó Durabeat. Nadie se quiso mover de su lugar para no perderlo, pero ¡sorpresa! En el otro aparecieron los grandes David Lebon y Charly García. Vi como muchos agarraron sus mochilas y salieron corriendo al otro escenario, pero los que se querían quedar con su lugar para ver a Ringo, empazaron a putear. ''MOVISTAR HIJO DE PUTA, ESO SE AVISA''. ''LA CONCHA DE TU VIEJA MOVISTAR, SOS UNA MIERDA''. ''LA RE PUTA QUE TE PARIÓ MOVISTAR''. Y en una parte todos empezaron a gritar (yo incluida) ''PERSONAL, PERSONAL, PERSONAL, PERSONAL'', que es el nombre de otra empresa telefónica jajjajajajaja.

Luego terminaron y vinieron Onda Vaga, a quienes enconté malísimos. Me pasé la mitad de la actuación sentada en el suelo comiendo mi sandwitch. En ese tiempo tenía tanto espacio que me podía sentar en el suelo. Eso se acabaría cuando al escenario subió Catupecu Machu. Estuvo todo bien, hasta que tocaron Persiana Americana de Soda. El público empezó a empujar para adelante, para atrás, a saltar, a gritar. Con todos los amasijos, les juro que podría haberme elevado tres centímetros del suelo y ser arrastrada con la multitud sin hacer esfuerzo.

Catupecu salió y la All-Star tardó en aparecer, por lo cual todos empezaron a gritar: ''DALE RINGO DALE, LARGÁ EL FERNET'' ''RINGO VENÍ QUIERO SABER LO QUE SE SIENTE DESMAYARSE'' y cosas así. Finalmente Ringo apareció y el público no dejaba de gritar (incluida), fue asombroso. Con todos los empujones, pude llegar a la orilla del escenario, me dieron agua -que no bebía agua desde hacía 5 horas- y pude ver a Ringo casi a diez metros de distancia.

Grité, lloré, pero sobretodo, lo disfruté. Encontré muy bueno a Richard Page, Mr. Mister en los 80s. Toto y Santana también estuvieron alucinantes. Hay uno del que no me sé el nombre, pero es un chiflado importante, uno que bailaba a lo Angus y que al parecer no tenía miedo al ridículo. ¿Podrían decirme? Jajajajaj.

Ya ven, desde las tres de la tarde hasta las 22:30 parada y casi sin beber agua, no sé como lo pude resistir. Quizás Lennon me envió fuerzas para soportar ese día, que sin duda fue uno de los mejores de mi vida.

Acá cantó Photograph, es el único vídeo que salió medianamente bien, porque los otros, o se veían borrosos porque me empujaban constantemente, o mis gritos los arruinaban:



Gracias por leer esto, nos leemos en el prox. cap. Mis saludos,
Lu.

PD: ¡Ah! Y en la espera de una banda y otra ponían tuits en la pantalla grande, pero tenías que usar #MovistarFreeMusic. Yo lo hice y me pasaron TRES VECES en la pantalla grande, y TODOS ME LEYERON. Qué emoción.

martes, 3 de marzo de 2015

Cap. 1: Lifestyle.

      20 de noviembre de 1964.
 Dianne olió el maravilloso ramo de flores que tenía frente a ella. Tulipanes, rosas, margaritas, lirios, claveles, todas ellas formaban un intenso y fresco aroma. Tomó la barbilla de su marido y le dio un pequeño beso en los labios.
-Son preciosas -dijo sonriente, tomando el ramo y corriendo a la cocina a por un jarrón con agua.
-Como tú -se acercó a ella y le colocó en el pelo una bellísima azucena azul. Cabe destacar que el azul es su color predilecto.
-Te picó un cupido por lo que veo eh -tomó asiento, o más bien se despatarró, en el sofá. Vito se sentó junto a ella y la rodeó con el brazo.
-Viajemos -propuso, mirándola divertido.
-Adivino, un viaje al dormitorio -ella reviró los ojos sonriendo a medias.
-No -dijo como si Dianne hubiese dicho una barbaridad total, aunque un poco sí lo había hecho.
Vito iba a decir algo, pero en ese momento se escucharon por lo menos diez pitidos del timbre seguidos, en menos de 5 segundos. Bianca.
-Yo voy.
Dianne se puso en pie, y caminó a la puerta dando grandes zancadas. Cuando abrió la puerta, Bianca se abalanzó sobre ella y le dio un sentido abrazo.
-¡Felicidades! ¡Fe-li-ci-da-des!
Dianne comenzó a hacer memoria; no era su aniversario de boda, no era su cumpleaños, no era su día santo, no era navidad. Entonces, ¿qué era?
-Ah, sí -murmuró cuando se separaron-. Felicidades a ti también…
-No te estás acordando -dijo Bianca cuando entró al salón, y saludó a Vito con un ademán. ¿Cómo se había dado cuenta?-. Sí, Di, yo me entero de todo, no te preocupes. Hoy, 20 de noviembre, ¿EN SERIO NO TE ACUERDAS? Yo te tengo que matar -levantó una bolsa que tenía en su mano izquierda, la cual parecía un regalo.
Cuando mencionó la fecha Dianne recordó todo, absolutamente todo.
-Tienes razón -la señaló con su dedo índice y comenzó a dar vuelta con él-. Tienes toda la razón.
-Claro que tengo la razón, ¿cuándo no la tengo?
Dianne puso los ojos en blanco. -Pues feliz amiversario a ti también -dijo, respetando el error en la palabra, tenía doble sentido.
-¿Vamos a lo de Damián? -preguntó Bianca, sentándose al lado de Vito y comenzando a mordisquear una barra de chocolate que sacó de quién sabe dónde-. Vito, te la robo.
A Bianca le importaba un bledo lo que Vito hacía o dejaba de hacer. Si se tiraba por un puente, le daría lo mismo. La única razón por la que estaba algo ligada a él, era porque se trataba de la pareja de su mejor amiga. De no ser así, no se molestaría ni en dirigirle la palabra.
Vito se encogió de hombros, aunque sinceramente no le gustó que se llevaran a su mujer en ese momento. -Si quieres -dijo, en tono indiferente.
-Oh, perfecto -musitó pasando por alto la indiferencia de Vito porque, como dije antes, ese tipo le importaba lo mismo que una mosca-. Vamos Di, prepárate y salimos.
Dianne abrió la boca para hablar, pero decidió no hacerlo. Se perdió en el interior de la casa, dejando a su mejor amiga y su marido en una incómoda situación. Aunque para Bianca nada es incómodo, por lo que empezó a parlotear.
-¿Cómo va eso, eh? ¿La cancha, la pelota, todo bien?
En cierto modo, le gustaba hacer preguntas que pongan incómodas a las personas, y Vito era un buen anzuelo.
-Bien, la pelota se patea en la cancha. Ya sabes, por ahora eso no cambia.
Bianca soltó una risa entre dientes. -Vaya, qué gracioso. Siempre pensé que Dianne se casó con un tipo gracioso. Quizás deberías plantearte lo de ser humorista, en vez de futbolista. Te iría como anillo al dedo.
-¿Y tú? Deberías ser concursante de televisión, porque con lo inteligente que eres, ganarías todo.
-Muchas gracias, me lo pensaré -contestó ella, sin sentirse, lejos de sentirse ofendida.
-De nada, tengo buen ojo para esas cosas.
-Hoooola -Dianne salió de la habitación corriendo, y llegó a la sala esperando escuchar gritos o puteadas, pero no los hubo, por suerte, aunque se respiraba aire tenso-, ya volví. ¿Vamos Bian?
La chica se puso en pie y tomó su bolso. -Sí.
-De acuerdo. Chau Vito -se acercó a él y le dio un pequeño beso en los labios.
-Chau -se despidió él, algo cortante.
No tardaron en llegar a lo de Damián; quedaba cerca y no había demasiados obstáculos como para impedirles que fueran.
-Ese tipo es raro Dianne, es muy raro.
-¿Podrías tocar el timbre y ya?
Bianca la miró con una mueca de fastidio y tocó el timbre. Segundos después, la puerta se abrió y tras ella había un sonriente Damián.
-Feliz amiversario -dijo con una sonrisa, y las hizo pasar. Eso era todo lo que le permitía su ego súper masculino. Las apreciaba mucho a ambas, se habían acompañado mutuamente durante años, pero jamás hacía demostraciones de ese tipo. Simplemente no iban con él.
-Modificaste la casa…
-Es arte, querida Dianne, arte.
-No, si no lo niego, sólo es un arte… abstracta… muy abstracta.
Había cuadros con dibujos hechos a base de líneas y rallajos, que parecían hechos por un niño de tres años. De todos modos, Dianne no era del todo culta con eso, así que permaneció con la boca sellada.
-¿Qué me trajeron? -preguntó Damián saliendo de la cocina con una botella grande de Coca-Cola y tres vasos.
-Considerao mi amigo -sonrió Bianca, entregándole una bolsa de cartón.
Damián la abrió y notó el poco peso de ésta, Dianne y Bianca, aguantando la risa, se tapaban la boca esperando no delatarse con esa actitud. Dentro de esa bolsa había…
-¿Un botón? ¡SON UNAS DESGRADECIDAS! ¡SALGAN DE MI CASA AHORA!
Las dos chicas explotaron en una sonora carcajada, agarrándose la barriga, que ya les dolía.
-Es que… Fue tan…. Épico… Eso… -constantemente la frase de Bianca era interrumpida por la risa.
-Jah jah jah, les invito a que hagan algo más épico, como salir de mi casa.
-Espera espera -Dianne se aclaró la garganta, y se pasó una mano por la cara, transformando su rostro en algo más serio-. ¿Lo… recuerdas?
De nuevo estalló en carcajadas, al igual que Bianca. Damián empezó a jalonearla de la silla.
 -Ahí está la salida, ¿la ven?
-Sí, sí lo recuerdo, jáh -le respondió Bianca a Dianne, como si Damián no estuviese ahí.
Flashback, año 1959.
-Srta. Valenti, como no tire ese chicle de una buena vez, deberá abandonar el aula ahora mismo.
[Por fin] pensó la chica, poniéndose en pie y mostrando una mirada indiferente a su maestra, esa clase aburrida ya la tenía de los nervios.
-Con gusto saldré.
Pasó por al lado del escritorio de la docente y dejó el aula con la frente bien en alto, y claro, sin dejar de mascar su chicle de menta.
Salió al pasillo y comenzó a caminar de un lado a otro, con las manos en los bolsillos. [Iré al baño] se dictó a sí misma, y puso camino a los aseos. No tenía ganas de usar el retrete, pero cualquier cosa que matara el tiempo, como un paseo hasta los baños, le vendría bien. No el estereotipo de ‘’chica rebelde y maleducada’’, pero simplemente no le gustaba que se metieran con su chicle. ¿Qué tiene de malo? Nada. Y como ella sabía que tenía la razón, se comportaba así.
Al llegar se encontró con una chica rubia, sentada en el suelo del pasillo, y apoyada en la pared, con las piernas cruzadas a lo indio. Tenía los cabellos rubios y era un tanto flaca, pero lo que más le llamó la atención a Dianne fue la mirada prepotente con la que miraba uno de los extintores del pasillo. Por alguna extraña razón, Dianne supo que la chica pensaba en lo divertido que sería usarlo para molestar a alguien.
La rubia la miró de repente, de una forma simpática. Dianne le devolvió la sonrisa y entró al baño, a hacer nada. Estuvo unos treinta segundos, hasta que abrió la canilla, hizo que se lavaba las manos, y salía de vuelta. La muchacha seguía en el mismo lugar.
-¿Sabes? No tienes que fingir que viniste al baño para usarlo, el 90% de la gente que viene en horario de clases es porque la echaron del aula.
Dianne abrió un poco los ojos, ¿cómo? Si se había encerrado en el baño y había tirado la cadena, y n había visto a la chica asomarse en ningún momento.
-De acuerdo… Me agarraste -levantó las manos como a quien apuntan con una pistola. Luego las bajó escoltada por la pequeña risa proveniente de la rubia-. Supongo que te echaron también, ¿o eres acaso de ese 10%?
Rió con sarcasmo. -¿Me ves cara de minoría? Claro que me echaron, y supuestamente tenía que sacarme este esmalte de uñas en el baño… -miró sus manos, y Dianne vio sus uñas pintadas de un azul eléctrico bastante llamativo-. Lástima que no quiero.
-Supongo que por eso estás acá parada como una… -Dianne buscó algo que no sonara tan hiriente- tarada.
-Exactamente. Y a ti seguramente por mascar ese chicle de una forma tan… -no se molestó en buscar algo que no sonara hiriente, porque simplemente era ella- idiota.
-¿Se te ocurre una forma mejor de mascar chicle? Porque hasta donde yo sé, se mastica. No sé cómo lo haces tú, si lo aplastas con las manos o qué.
-Lo decía por cómo abres la boca. Feo.
-¿Y en qué curso estás?
-En segundo. ¿Tú?
-Primero.
-¿Todavía? -hizo una cara china-. Qué bebita.
-Te recuerdo que sólo tienes un año más que yo, grandota gigante -imitó su cara china.
-¿Tu nombre? -esta vez fue la rubia quien pregunto.
-Me llamo Dianne.
-Groovy… Yo soy Bianca.
Estrecharon sus manos.
1964.
-Bueno, ya está, ya está bien, ¿no creen? Basta de recuerdos, pueden irse -dijo Damián, temiendo la parte en la que llegaba él.
-Increíble, ¿no Di? -preguntó Bianca, siguiendo-. Hoy hacen exactamente 5 años de eso.
-Claro, como lo que pasó después…
Ambas tenían esa sonrisa malévola pintada en el rostro, nunca se cansarían de recordar eso.
1959.
Una silueta se vio del otro lado del pasillo, que caminaba apresurada con las manos en los bolsillos, más adelante pudieron percatarse de que se trataba de un chico… bastante desesperado, por cierto.
1964.
-¿Pueden parar? ¡LALALA, NO LAS ESCUCHO!
Se encerró en su habitación, y las chicas lo siguieron hasta la puerta.
-Sí, hasta ahí parecía normal -dijo Dianne hablando fuerte con el propósito de que se escuchara del otro lado de la puerta-. Hasta que…
1959.
-Por favor, ¿tienen algo fumable? -preguntó cuando se acercó a ellas, tenía la desesperación pintada en el rostro. También parecía normal eso.
-Oh sí -Bianca ni lo miró, sólo sacó de dentro de su pollera un paquete de cigarros comunes.
El chico los agarró en seguida y se encerró en el baño de varones, las chicas llegaron a escuchar el estruendo de la puerta al cerrarse.
-Yo creo que ese es del 10%.
Minutos después volvió a salir, con una relajación extrema, aunque oliendo a tabaco.
-Graaacias -dijo despreocupado.
Acto seguido, miró su pantalón, del botón sobresalía un hilo. Nunca se imaginó que al tirar de él…
1964.
-¡BASTA! ¡BASTA DESGRACIADAS BASTA!
Las chicas sintieron como Damián lanzaba cosas contra la puerta. Rieron y continuaron.
1959.
Tiró del hilo por fin, y su pantalón cayó en seguida. Era la primera experiencia de Dianne de ese tipo, por lo que se tapó la cara con las manos, aunque no paraba de reír. Bianca sólo lo señaló riendo como histérica, como haría un curioso personaje de los Simpsons años más tarde.
1964.
Rieron recordando ese ridículo episodio del que nunca dejarían de reírse. Esa imagen las perseguiría por el resto de su vida, aunque eso no era malo, sólo un motivo más para reír.
-Está bien, ¿YA ESTÁ? ¿CONTENTAS? -se escuchó del otro lado.
-Mucho -rieron las dos, las lágrimas amenazaban con salir.
Damián abrió la puerta y las encontró sentadas en el suelo, la espalda de Bianca estaba apoyada en la puerta, por lo cual cuando Damián la abrió cayó para atrás, pero claro, sin dejar de reírse. Sintió ganas de aplastarle esa sonrisa con su zapato y callarla de una vez, pero se contuvo.
-Felicidades, no las quiero ver hasta el año que viene.
Las levantó, les dio sus cosas, y las empujó hasta la puerta. -¡Nos vemos en el trabajo! -saludó Bianca risueña, antes de que Damián las sacara de la casa.
Bianca entrelazó su brazo con el de Dianne.
-Tu regalo -dijo, poniéndole la bolsa casi en la cara.
La chica se la apartó del rostro y miró lo que había adentro: un hermoso vestido azul agua, con una flor de celeste donde se supone que está el corazón y una tira del mismo color en la zona de la cintura. Llegaba hasta un poco arriba de las rodillas.
-Sé que el azul es tu color favorito…
-¡Oh, gracias! -Dianne la abrazó y le plantó un beso en la frente-. Por eso te quiero tanto. Puedes ser la persona más hueca que conozco, pero con la ropa nunca te equivocas.
-Yo también te quiero -la chica se limitó a responderle una de sus frases-. ¿Qué me trajiste a mí?
-Sabes que no me acordé -Dianne se encogió de hombros, aunque sintiéndose un poco culpable-. Salgamos de copas.
-¿En serio me estás proponiendo eso? ¿EN SERIO, DIANNE VALENTI?
-Yeah.
-Es por eso por lo que yo también te quiero tanto -tironeó de ella poniendo rumbo a su bar preferido-. Por cierto… Viajemos.
Ya era la segunda vez que le proponían eso. -Eh, ¿a dónde?
-A New York, claro está.
Y antes de que pudiera hacer o decir algo, Bianca volvió tirar de ella.

* * *
Beautiessss ♥, acá está el reinicio, que poco tiene que ver con el otro jajajja, pero de eso se trata. Es una adaptación de mi propia novela. ¿Dónde se ha visto que alguien haga una adaptación de su propia novela? Nunca nadie. Pero siempre hay una primera vez, ¿no?
La decisión sigue firme, es así. Quiero darles las gracias a todas las que comentaron y me apoyaron, cuando dijeron: yo te voy a leer igual. Es que son lo mejor del universo chicas, qué quieren que les diga.
Espero que les haya gustado, a partir del capítulo 3 los voy a ir colgando de a dos. Serán mucho más largos que este, como estaba acostumbrando a hacer. Porque además estos dos primeros capis son cortos con el motivo de separar ambas historias. Debo aclarar que la trama es la misma, sólo que con un millón de modificaciones. Por ejemplo, el nombre de Damián, que antes iba sin tilde (?). Jajjaaj, bueno, habrá cambios más grandes. También voy a ser estricta con las fechas y todo lo referente al tiempo.
Ojalá que se les haga leve. Las llegué a apreciar mucho eh. Saludos :*
PD: Prontó haré una entrada con mi experiencia en el concierto de la All-Star Band.
PD2: Creo que batí el récord de cambiarme el nombre en blogger, ¿qué dicen? xd.